5 LOS PASTELEOS DE DON NICE

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dificultad: lioso

Los políticos y personalidades que trajeron la República estaban precavidos respecto a la fuerte carga retórica de sus propuestas así como de las grandes diferencias existentes en sus posicionamientos.

Buscando armonizarlas se otorgaron al Presidente facultades para cuidar el rumbo de la república; lo que Don Niceto aprovechó con astucia teniendo la última palabra en la formación de los gobiernos.


Don Niceto Alcalá- Zamora era un viejo conocido de la política. Brillante abogado y jurista (Letrado del Consejo de Estado), liberal, católico y hombre a la antigua. Monárquico de toda la vida, republicano después, promovido por sus compañeros republicanos por su experiencia y por su equidistancia. Muy pronto discreparían la decisión.

(Actuó en solitario sin el respaldo de partidos o grupos. Y las decisiones que tomó, al ser voluntaristas y sin apoyos, se le fueron de las manos.
Don Pío Baroja lo describe como un pesado, con discursos interminables y sin dejar intervenir a nadie. La República cuando lo destituyó en el 36 lo trató mal. Algo debió intuir Don Niceto porque se fue de crucero por Noruega y no regresó.)


Las elecciones serán en febrero del año que viene (1936)
Don Niceto forzó los resultados de las legislativas de 1933 al encargar gobierno al populista D. Alejandro Lerroux, el Emperador del Paralelo (Partido Republicano Radical, centrista moderado), en lugar de al ganador de las elecciones (Gil Robles y su partido de derecha, la CEDA). Pretendía evitar el acceso de la Derecha -pura y dura y con ganas de desandar lo andado- tras el fuerte varapalo en votos a la Izquierda gobernante.
Por varios motivos. Uno, comprensible, evitar derrapes. Otro, el temor a la posible reacción de los derrotados, rechazando la legalidad republicana y derivando en enfrentamientos callejeros y violencia. Conocía a unos y a otros.
De ahí que optase, en un gesto de apaciguamiento, por el gobierno “radical- populista” (en realidad centrista moderado) de Don Alejandro Lerroux.
Los gobiernos de este período (que la izquierda denominó ilustrativamente “el bienio negro“) fueron los que afrontaron y sofocaron en 1934, con una fuerte represión, el golpe de Estado revolucionario de socialistas y anarquistas que se materializó en Asturias y Cataluña.
Cuando se convocan las vistas de los procesos penales y administrativos instruidos a raíz de aquel levantamiento, encontrándose pendientes de juicio numerosos detenidos, se dan a conocer graves escándalos de corrupción que afectan a los radicales en el Gobierno. Lerroux tiene que dimitir y le sustituye, Chapaprieta (también Radical Republicano)
Cara a la opinión pública, el Gobierno queda desacreditado moralmente para aplicar las fuertes sanciones administrativas previstas, y deslegitimado políticamente para llevar a término las duras sentencias penales.
Lógicamente las organizaciones de izquierdas rentabilizan el escándalo y lo utilizan para recuperar posiciones. Por lo tanto, desde el Parlamento, los gobiernos municipales y Autonomías, organizaciones sindicales y obreras, medios de opinión, agitprop político y, significativamente, la calle. Se van a exprimir los argumentos, recurriendo al componente emocional y a una potente puesta en escena.
Don Niceto se percata de su patinazo y vislumbra los nubarrones. Sabe que en estas circunstancias la izquierda cívica hará piña junto a las organizaciones obreras. Don Niceto estando solo, sin el respaldo de algún partido, una vez más recurrirá a un subterfugio.

La CEDA (derecha)  retira su apoyo a los radicales y reclama el Gobierno, por lo que falto de apoyos dimite Chapaprieta (12.1935). Don Niceto para soslayar la aritmética parlamentaria disuelve, otra vez, las Cortes y nombra provisionalmente (se saca de la manga) Jefe del Gobierno a Manuel Portela Valladares; de su entera disponibilidad. 

El guión previsto por el Presidente para recuperar la República del bache en que se encuentra es: disolución de Las Cortes y convocatoria de Elecciones Generales para febrero de 1936. Y con Portela monta de la nada el Partido de Centro Democrático para ganar las elecciones (de la mano de Portela y sus Gobernadores Civiles). 

La situación ha cambiado
La situación se había deteriorado respecto a 1933. Una fuerte fractura social, consecuencia  de los violentos episodios revolucionarios y la posterior represión, que se envenenó con los escándalos de corrupción del Gobierno. La calle hervía de manifestaciones antigubernamentales a favor de la amnistía a procesados o condenados. 

Correlativamente el escenario europeo estaba muy radicalizado. En 1933 Hitler asciende al poder y la tensión internacional, polarizada entre Alemania y Rusia, va en aumento en detrimento de los países de su entorno…

La República permanecía como el símbolo con el que se presentaban unidos los partidos republicanos cívicos junto a los partidos obreros y organizaciones sindicales. Pero para los segundos la chaqueta republicana les quedaba estrecha. Existían nuevos escenarios desde los que conquistar el imaginario de la dictadura del proletariado.


La operación de Don Niceto Fracasa
(en mi opinión, Don Niceto no supo ver los cambios en el escenario político europeo, ya que diseñó una operación a su modo habitual: ganar las elecciones con su nuevo Partido de Centro Democrático y a continuación, posiblemente, ofrecer entrar en el Gobierno a la Izquierda; quedando él de árbitro.

Las estrategias camerales de Don Niceto se habían convertido en juegos de salón. La lucha estaba en la calle y las organizaciones sociales. El marco jurídico salía perdedor ante espacios simbólicos muy radicalizados. El Parlamento había pasado a ser un escenario más.)


A raíz de la convocatoria de las elecciones el ambiente político, enrarecido, se trasladó a la calle. Las elecciones se hicieron, en un clima desbordado y de intimidación, terminando en la atribución forzada de la Mayoría parlamentaria al Frente Popular (antes de realizarse la segunda vuelta).

La campaña fue especialmente violenta en aquellos lugares en los que los partidos dirimían la victoria. Los piquetes, o los enviados por el Gobierno Civil se emplearon a fondo para domeñar los resultados. Se declaró el Estado de Alarma y a consecuencia de la situación varios gobernadores civiles se fueron, literalmente, a sus casas, con lo que aumentó el ambiente de inseguridad y la manipulación en los escrutinios. 

A los pocos días de la primera vuelta (16.02.36), sin conocerse los resultados, Portela Valladares renunció (irrevocablemente) a la Presidencia del Gobierno. Y Don Niceto nada más ser destituído el 7 de abril se largó de crucero para no volver.


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6 TODO ACABA EN EL 36 CLICAR AQUÍ (4 minutos)
7 LA REVOLUCIÓN  CLICAR AQUÍ (4 minutos)
8 ¿FRACASÓ LA REPÚBLICA? CLICAR AQUÍ (9 minutos)
9 MI REPÚBLICA CLICAR AQUÍ (7 minutos)

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