GOOD BYE LENIN – LA ENSEÑANZA DE LA POSTGUERRA (27.02.17)

En este escrito recojo recuerdos de la etapa en el colegio de El Pilar -presentes aún los rigores de la reciente guerra civil- y de la Congregación Marianista. 

EL MUCHACHO BIEN EDUCADO S.M. 1950

Quiero transmitir el reconocimiento a la labor educativa y personal que realizaron. Y también, señalar las contradicciones o paradojas que se daban como consecuencia de los profundos cambios que vinieron. Y por lo que, en ocasiones, sus actores -los protagonistas en los tres escenarios que describo y también el alumno imago-  fueron objeto de presiones o manipulados.

1.- El Pilar

El Colegio del Pilar durante el franquismo tenía fama de liberal.

La buena formación que recibíamos, la no exigencia de llevar uniforme, ni la obligatoriedad de misa o rosario diarios, y por supuesto no pegar, eran detalles a tener muy en cuenta.

Así pues la moral, cuando terminábamos el bachiller, estaba bastante alta. A fin y al cabo la mayoría de profesores habían pasado por Francia. Y eso tenía su estilo.

El tiempo contribuye a diluir ese recuerdo pretendidamente homogéneo.

Tras la guerra Civil los institutos religiosos asumen la formación y la educación de las nuevas generaciones en condiciones de cuasi – monopolio. El Nacional – Catolicismo supone una identificación con los valores del nuevo Régimen, implantándose un sistema educativo también acorde al ideario de dichas organizaciones.

El poder que de ello se derivó es muy grande, no tanto como LA SEXTA o ATRES MEDIA hoy en día, pero casi. Y bien que lo utilizaron.


Los Institutos Religiosos acaparaban el precario sistema de enseñanza que sobrevivió en la postguerra disponiendo de la mano de obra barata de sus clérigos.

Se reclutaba a hijos de familias humildes, principalmente en zonas agrícolas de Castilla y Vascongadas, a cambio de darles una formación básica, y más tarde el título de Maestro.  

A finales de los años cincuenta se inicia una etapa de crecimiento económico. La emigración, inicialmente hacia Alemania, se amplió a ciudades y zonas industriales.

La nueva clase media, consecuencia del desarrollo y de la movilidad social, incrementó la demanda de plazas de enseñanza.

Esta necesidad es contemplada por las instituciones religiosas. Se emprenden ambiciosos planes para la creación de nuevos centros en las zonas de expansión de las ciudades, se abren colegios en Sudamérica. Y se gestiona el negocio de los libros de texto con criterios modernos.

Pero como el tiempo iba en su contra lo van a tener difícil. Cambiaba la economía y cambiaba la sociedad. La fórmula de que algún hijo de cada familia campesina fuese para fraile pierde vigencia.

También el Concilio Vaticano II cuestiona la dependencia entre el poder civil y la Iglesia.

Debajo del discurso idealizado, vocativo, del compromiso del religioso con su Congregación, afloró un criterio práctico: no nos resulta rentable formar a los aspirantes si no hay forma de asegurar su continuidad.

El trato hacia los religiosos se endureció. Se desconfiaba del personal de extracción social humilde -procedente de las zonas rurales del interior- y que tras un largo periodo formativo colgaban la sotana por ofertas de trabajo en las que se valoraba “experiencia en instituciones religiosas”.

Las Congregaciones formaban a sus integrantes (maestros, principalmente, en Maristas, Escolapios o La Salle; Titulados Superiores en El Pilar o Jesuitas) pero retenían en un cajón los Títulos Académicos. El Concordato lo permitía.

Lo mismo ocurría con la convalidación de los Estudios Superiores de Teología por Pedagogía para los que se ordenaban sacerdotes y acreditaban docencia.

En Maristas y La Salle, más prácticos, se alcanzaban compromisos temporales con sus clérigos: unos años dando clases de primaria (que en la época no requería titulación) y mas tarde estudiar para maestrico, simultaneando con las clases. O cinco años impartiendo docencia y  te entregamos el Título.


Manolo Ferrer, un buen compañero de El Pilar, se encontró al cabo de los años con el Padre Salinas, Director del Colegio en los años 1963 a 1966.

  D. Jose María Salinas S.M.   REVISTA ALBORADA 1964

Manolo, iniciada la conversación y a la vista de los derroteros, lo invitó a su casa a tomar café para hablar tranquilamente.

Lo contado respondió a la pauta habitual en estos casos. Dudando en su continuidad como sacerdote convino con los superiores en cumplir un tiempo de reflexión en un centro de Sudamérica (lo que también era una forma de apartarlos discretamente de la escena).

Allí el padre Salinas se casó y tuvo un par de hijos.

Pero en los marianistas no le reconocieron el tiempo de trabajos prestados (cotización a la SS) y le retenían el Título de Licenciado que le correspondía por sus estudios.

Total que el Padre Salinas tuvo que dedicarse a la venta a domicilio, para subsistir y alimentar a su familia .

– y qué vende Ud.?, le pregunta Manolo

– vendo material de limpieza, fregonas, detergentes, bayetas…

Terminado el café y la charla y ya en la puerta de la casa Don José María se vuelve y le dice:

– perdona Manolo pero esta conversación no puede terminar así. Me dedico a la venta a domicilio y he estado agradablemente contigo en tu casa, pero espero que me hagas tu pedido.

Y Manolo le hizo el pedido.

Al P. José María Salinas S.M., tuve la ocasión de tratarlo en 1963 y me pareció una persona culta y afable.


La presión del cambio venía de la evolución del propio franquismo a la par que del fuerte crecimiento y desarrollo social. El mero continuismo ya no era posible.

Algunos se adaptaban mejor que otros.

El padre Emilio Ortega Sebastián (1928 – 2005), burgalés, fue un querido y brillante profesor. Ciertamente tenía predilección por determinadas familias con las que solía irse los fines de semana al chalet de Jávea o a Bronchales. Además, le acompañaba la fama de buen jugador de tenis.

Angel Parra, un compañero de San Sebastián, me comentó que, retirado de la docencia y dedicado a la Editorial S.M., en Zaragoza, era muy buscado como pareja en el elitista club de tenis local, lo que incluía también la comida en su exclusivo restaurante.

El padre Emilio me planteó ingresar en el Noviciado Marianista de Elorrio, donde estuve 10 meses.

Pasados pocos años me crucé con él por la calle y me acerco a saludarle.

-padre Emilio, cómo está?

-quién eres?, no recuerdo…

Y no recordó.


A los marianistas, como al resto, ya no les salía a cuenta mantener la actividad docente con sus clérigos. Los colegios y la editorial S.M. iban viento en popa. Pero, como ya hemos comentado, la gente se iba a puñados. Para dejar el pueblo ya no era necesario hacerse fraile.

Se acabó la mano de obra barata no sujeta a legislación laboral ni civil. Un problema muy serio para las congregaciones religiosas, metidas de lleno en el fuerte proceso de expansión.

Jesús Lacalzada, creo que riojano, llevaba 10 años como marianista y le tocaba comprometer su continuidad. Como dudaba le proponen lo siguiente:

Te vas a Paris o donde quieras, el tiempo que veas. Te damos el dinero que necesites. Pásalo bien, prueba las experiencias que quieras y te vuelves.

Te darás cuenta que no es para tanto y que estás mejor aquí que fuera.


Por último volvamos otra vez con Manolo Ferrer.

Por la mañana se confiesa (con 13 o 14 años?), con el Padre Juan, que con la chacha que tenía en casa hacía tonterías. Ni idea de qué tonterías pero tonterías.

Al mediodía le dicen que se presente en Dirección. Acude y allí están sus padres, el Director del Colegio y su confesor.

Le montan la consabida bronca y al final acuerda el Director con los padres de Manolo despedir a la chacha.


2.- La enseñanza y los profesores

En conjunto, la enseñanza fue muy buena, tanto por los profesores como por las actividades que se hacían.

En parvulitos y primaria, al profesorado -generalmente maestros ya mayores- se le veía preparado. Así D. Félix Bergareche, que tenía fama de pegón, desapareció un tiempo y cuando regresó era un profesor sonriente y afable con todos. Se decía que había estado en Suiza.

De esta época son D. Paulino, Don Marcos, Don Desiderio (bellísima persona y antiguo legionario), D. Antonio Tomé y Don Alejandro Rodríguez (que nos llamaba a cada uno por nombre y dos apellidos). Y al inefable D. Vicente Barreira (El Camello) en Dibujo. De C.E.O. estuvo muchos años el padre Julio de Hoyos, que sucedió al P. Eladio Ochoa. Y una vez al año venía el Padre Armentia, el Inspector General que todavía en alguna foto lucía boina de los Tercios de Requetés. Y quién sabe si pistola bajo el manteo.

En 2º de Bachiller dejamos el viejo caserón y nos trasladamos al Colegio Nuevo a una zona de huerta que más tarde sería uno de los ejes de expansión urbana de Valencia. En el Bachiller continuaron los buenos profesores, licenciados con mayor nivel academico.

D. Salvador Aldana en Arte, Los hermanos Guillem Tatay en Física y Química. De  los clérigos estaban Don José Luis Ibáñez (El Palanca) en Física 2º, D. Timoteo (El Sapo) en Matemáticas y Química en 3º y 4º. Y D. José Landaluce (El Papón) en 5º.

En tercero se hace cargo de la clase D. Félix Arranz. Buen profesor y con gran capacidad de liderazgo, que me recuerda al antiguo héroe soviético, reconvertido en taxista, de la película Good Bye Lenin. D. Félix era el macho α del ideario educativo del colegio.

Nos inculcó tal sentimiento de grupo que al curso siguiente nos tuvieron que dispersar pues pensaron que éramos inmanejables. Teníamos himno, escudo, lema… hacíamos el mural de clase, excursiones, todo tipo de actividades… Pero fue el único profesor al que recuerdo pegar una bofetada a un compañero (con 13 años!) por llevar una pulserita de tela en la muñeca.

Años más tarde nos enteramos de que, luego de un tiempo en Chile, se había salido y que vivía con su mujer e hijos. De regreso siguió dando clases en El Pilar y luego montó una academia. Fuimos a verlo a su casa un grupo de sus antiguos alumnos. Se sometió a nuestro interrogatorio. Para mí que era consciente de que su antigua actitud educativa estaba ya fuera de lugar.


De todas formas me llevé mejor con los profesores del montón que con los figuras.

Los figuras eran magníficos profesores. Muy preparados. Pero me fastidiaba que se rodeaban de sus incondicionales. Y además iban con sus familias a pasar el fin de semana.

Me encontraba más cómodo con los malditos.

Don Jose Luis Ibáñez, bilbaino, profesor de física, en 2º de bachiller, al que apreciaba y perdí la pista. Cuando ya no era alumno suyo -14 años yo- discutíamos en el patio o hablábamos de política (hablar de la actualidad) o de cualquier cosa.

Un día  castigó en el patio a Jesús Soriano. Como me pareció injusto le reproché abiertamente su comportamiento. Y le quitó el castigo.

Otra vez me preguntó si podía dejarle las 15 pesetas que me sobraron de un pago que hice al colegio, y se las dejé. No volví a verlas a pesar de reclamárselas más veces.

Pero seguimos amigos.


Don José Landaluce, El Papón, era algo aparte. En sus clases nos quedábamos admirados. Es cierto! y creo que él se daba cuenta.

No solo por lo que decía. También por la forma de decirlo, como gestuaba. Era muy histriónico. Además de manco tenía un genio de mil diablos.

Manejaba una regla en su única mano y conforme hablaba la apoyaba en la papada. La regla al principio se hundía un poco. Pero al momento más de la mitad había desaparecido en su cuello!

Como tantos religiosos aprendió francés al exiliarse en la república, o así, y posteriormente combatió en los Requetés Navarros. Había que oírle contar sus batallas a toda la clase embobada.

Era muy buen profesor y de él aprendí a apreciar la cultura francesa.

Pero como todo cambia un día aparecieron unas pintadas en las paredes del Colegio. Abajo el Papón! El Papón h.de p.!

Eran las pintadas que hizo una promoción de los años 65, pasados de alegría en la fiesta de fin de curso.

Fue el Papón al Consejo del Colegio a comentar lo de las pintadas: aparte de la gamberrada, que es una chiquillada, ¿quién es ése Papón?

Nadie se atrevió a aclarárselo. El caso es que, con mucha discreción, se lo dijo un profesor días después.

Se trastornó. Cayó en una melancolía y dejó de dar clases. Le encargaron de la médiathèque en donde aislado pasaba las horas muertas.

Fui un día a verle (hablo de los años 70 y algo) y me encontré a un hombre huraño que desconfiaba de todos. Lo lamenté.

D. José Landaluce falleció el mes de octubre de 1985.


Don Timoteo Soto nos dio clase de Matemáticas en 1958 en tercero de bachiller. Mayor, de aspecto campesino, sencillo, tosco. Fue un profesor sistemático que transmitía aprecio por la asignatura.

Una vez en clase un compañero aventajado le señaló una discrepancia en la solución de un problema. Don Timoteo se quedó dudando y no viéndolo claro nos dijo que lo estudiaría.

Al día siguiente, con buen humor, felicitó deportivamente a Paco por su observación. Nos dijo que había estado toda la tarde estudiando la solución.

No recuerdo quién me dejó una novelita de Marcial Lafuente Estefanía y Don Timoteo me pilló leyéndola en clase. Tras castigarme a “censura“, me la requisó.

Me quedé cortado pues la novelita, que se leía de un tirón, era ingenuamente picante. Y Don Timoteo se la había quedado. Y yo no sabía que cara poner cuando le viese.

No hubo problema. Me crucé con él. Puso sus achinados ojos característicos y sonrió. Le debió gustar a D. Timoteo la novelita de Marcial Lafuente Estefanía, pues se la quedó.


La formación, los deportes, las actividades de todo tipo que hacíamos no eran fruto de la improvisación de profesores más o menos competentes. En este sentido la labor de la dirección, que iba modulándose con los cambios de edad y de la época, fue muy importante. De forma discreta nos iban preparando -y ellos, adaptándose, salvando algunos muebles-  para los cambios que irrumpían. 

La Plana Mayor del Colegio, el equipo directivo de los últimos años, lo formaban D. José Mª Salaverri, D. Jose Luis Cano- ManuelD. Manuel Iceta.

Hablo de los años sesenta y algo. Ya no era gente que viniera de la guerra civil. Tenían estudios universitarios y habían viajado fuera de España. Y dentro de su ideario (imposible hoy en día) eran genta abierta, orientada a un futuro que no fue.

D. José Mª Salaverri (El Huesitos), Director durante muchos años, mantuvo un liderazgo tranquilo y continuado.

D. Jose Luis Cano- Manuel (El Sabrina), excelente profesor, de ideas modernas y muy bien preparado. También proyectaba un fuerte liderazgo a su alrededor. Nos hizo sentir la inquietud por la cultura y por la actualidad.

Todos estos cambios generacionales e idearios educativos en transformación -que quiero señalar- no ocurrieron sin tensiones ni rupturas. Los valores de la época pasada se iban arrinconando abriéndose paso otros que representaban la realidad del momento. Y dejando en la cuneta algún cadáver.

En este contexto, recuerdo un comentario que me hizo D. José Landaluce lamentándose, despechado por la mayor autonomía y disponibilidad de dinero de bolsillo que tenían los clérigos jóvenes, próximos a la Dirección. Le humillaba sentirse discriminado,  él, que tenía más edad y que había combatido en la guerra!


EPÍLOGO

La generación de profesores que sustituyó a la de la Guerra Civil, en unos años también quedó desfasada. Y desde el punto de vista económico al tener que contratar docentes externos en un mercado abierto la continuidad del modelo estaba comprometida. No obstante, con los planes de expansión en marcha -con los centros en funcionamiento y contando con la financiación- se mantuvo la actividad y la titularidad.

La edición de libros de texto tomó el relevo, asegurando,  al no requerir un aporte humano intensivo, la continuidad de los contenidos del ideario católico.

EDITORIAL S.M. (clickar)

                       MADRE ESPAÑA – S.M. – 1945

Editorial S.M. nace en Vitoria en 1937 y en 1939 se traslada a Madrid. En 1950 aparece la primera serie completa de textos de Matemáticas, Física y Química escrita por D.Constantino Marcos y D.Jacinto Martínez (de los que fue colaborador directo D. Timoteo Soto).

En 1962 se inicia la andadura fuera de España con las primeras ediciones para el mercado latinoamericano. En 1977 se constituye la Fundación SM (denominada inicialmente Fundación Santa María).

En 1980 nace El Barco de Vapor Gran Angular, dos colecciones emblemáticas. En 1984 con el fin de atender al mercado en lengua catalana nace la Editorial Cruïlla, cuya sede se instalará en Barcelona. En 2007 con el fin de atender a los mercados de lengua euskera y gallega, nacen los sellos editoriales Ikasmina y Xerme, respectivamente. SM arrels es el Sello destinado a la publicación de materiales educativos y literatura infantil y juvenil en valenciano.

En estos años la editorial consolida su presencia por los países iberoamericanos. 

DESCUBRIR EL ISLAM – S.M. – 2006

En un análisis comparativo reciente, S.M. es la editorial que menos referencias tiene en sus libros a la presencia histórica de ETA y su actividad terrorista. Así mismo fue objeto de una campaña en contra por la Liga LGTB por unos textos no favorables al matrimonio homosexual, textos que posteriormente se suprimieron.      

Por estas controversias la Editorial, y por la edición y distribución de una publicación sobre El Corán -en colaboración con una entidad islámica-  ha estado en el centro de mira, y algunos colectivos, conservadores, han pedido que suprima lo de “Editorial Católica”.

EPÍTOME

  • hemos visto que terminada la Guerra Civil las Instituciones Religiosas se hacen cargo de la enseñanza y de la educación, en condiciones de cuasi monopolio.
  • el profesorado se compone de religiosos que vivieron, con mayor o menor intensidad, la guerra. Vienen del mundo rural y suelen tener formación de maestro. Se trata de gente entregada a la docencia y que en la época no se plantean otras alternativas. De gran calidad humana. Es el primer marco de referencia.
  • tras la dura postguerra, a finales de los 50 empieza un crecimiento económico sostenido. La presencia de clases medias emergentes y la fuerte movilidad dan lugar a un importante cambio social y cultural.
  • las Congregaciones Religiosas emprenden ambiciosos proyectos de expansión de su actividad para atender el incremento de la demanda educativa.
  • pero el crecimiento económico, y también el Concilio Vaticano,  trastocan el marco imperante. Los Institutos religiosos, en un largo proceso, se van quedando sin su mano de obra -sumisa, barata y no sujeta a la legislación laboral- necesaria para sus proyectos. Es el segundo marco de referencia.
  • a partir de la C78, con el Estado Autonómico, pierden el monopolio de la enseñanza,  manteniéndose la titularidad de los centros. El Estado deja de ser el interlocutor (desaparece el territorio M.E.C.) y es sustituido por las 17 Autonomías, con su identidades y peculiaridades.
  • la actividad editorial toma fuerza. Editorial S.M., junto con Santillana (Prisa),  se consolida como editorial puntera de libros de texto y educativos. Editorial S.M. se integra en el nuevo marco en el que rige el lenguaje de lo políticamente correcto y un clivaje establecido por las nuevas burocracias territoriales. Es el tercer marco de referencia.

CONCLUSIÓN

Admiramos esa extraordinaria capacidad de adaptación de las instituciones de la Iglesia -a las que hemos estado vinculados emocionalmente- en los cambiantes, contradictorios y paradógicos escenarios que se suceden. 

Y lo dejamos aquí. No sin resaltar la sutil, no siempre perceptible, línea de violencia que recorre y atraviesa los procesos educativos y a sus protagonistas; dejando que sea el lector quien reflexione sobre la oportunidad de esta afirmación.

 

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