2/ 3. PARA COMPRENDER LA II REPUBLICA ESPAÑOLA. LA ARQUITECTURA DE LA REPÚBLICA (29.07.2017)

Vimos como la II República llega con el desmoronamiento de la monarquía y de la sociedad  alfonsinas. Fue un periodo breve, sobresaltado pero también con momentos de agradable placidez republicana.

Una constante en la actuación de sus dirigentes fue que la decisiones se tomaban creyendo que el impacto en la realidad sería siempre el más favorable a sus propósitos. Y sin posibles cambios en el entorno previsto.

Entraremos a reflexionar con detalle en las cadenas de errores que la llevaron a su fracaso para intentar comprender lo que pasó. Es mi interés, aún a costa de que el esfuerzo resulte un tocho. Se trata de una reflexión engorrosa pero interesante.


La República se proclama el 14 de abril de 1931 tras unas elecciones municipales en las que concejales republicanos obtienen mayoría en las principales ciudades.

Deseada -como también lo fue Fernando VII- lo cierto es que su proclamación pilla de sorpresa a todos. Sin Constitución ni Cortes Constituyentes.

Se nombra Jefe del Gobierno Provisional a Don Niceto Alcalá- Zamora -abogado de prestigio, monárquico y católico- y a continuación se convocan elecciones legislativas para constituir Las Cortes Republicanas y elaborar la Constitución.

PRIMERA PARTE: LOS CONDICIONANTES DE LA REPUBLICA

1. Las tensiones internas

La República se proclama con el concurso mayoritario de las fuerzas políticas auspiciada por  intelectuales y personalidades de prestigio, alguna de ellas monárquica o católica.

Los partidos de la izquierda obrera (socialistas y anarquistas) y las organizaciones sindicales que habían protagonizado durante la monarquía revueltas revolucionarias, están presentes. Al igual que los partidos nacionalistas catalanes y vascos.

Con una profunda crisis moral -velada por un entusiasmo contagioso- que se ha adueñado de la sociedad y reclama la regeneración del sistema político y la corrección de los fuertes desequilibrios sociales. 

Pronto se visualizan en la calle las graves discrepancias sobre las urgencias y prioridades que tiene que asumir la República y cómo abordarlas. 

Sin embargo las diferencias programáticas o la agitación callejera no son exclusivas de la República pues a lo largo del xix y del xx se habían producido numerosos episodios revolucionarios y pronunciamientos militares junto a pulsiones territoriales, que acababan siendo reconducidos.

2. La errónea Arquitectura Constitucional

* EL PRESIDENTE COMO UN MONARCA BORBÓN. Sorpresivamente la Constitución republicana otorga al Presidente la potestad de disolver las Cortes y convocar elecciones legislativas. Designa al Jefe del Gobierno (Presidente del Consejo) independientemente de la aritmética parlamentaria. También preside el Consejo de Ministros y refrenda, o no, las leyes.

Teniendo en cuenta que al monarca depuesto se le reprocha justificadamente haber desbordado su papel institucional interviniendo a su antojo en la política y en el ejército, la única explicación plausible a estas prerrogativas que se otorgan al Presidente nuevo, además de la voluntad de los constituyentes de asignar a su figura una instancia final de arbitraje, estarían los recelos mutuos -simplemente, las grandes diferencias- existentes entre los grupos que integran el proyecto republicano.

Hemos visto cómo entre los republicanos se sientan partidos de la izquierda obrera, protagonistas de recientes episodios revolucionarios, que se mueven (de momento) en el horizonte simbólico de la dictadura del proletariado, junto con otros de izquierda moderada. Y partidos nacionalistas y antiguos monárquicos. Posiblemente se quiere evitar que en el proceso de construcción y consolidación republicanos se produzcan desbordamientos, a derecha o a izquierda, dentro de las mismas fuerzas que lideran su proclamación y, en algún caso, derivados de la misma agitación en la calle.

Sin embargo reconocer al Presidente la atribución de interpretar los resultados electorales una vez finalizadas las consultas legislativas, tuvo consecuencias fatales en el devenir de la misma República.

** LA COMPLICADA LEY ELECTORAL. En puridad el Acta de Diputado se obtiene mediante el sufragio universal directo y secreto. Al pretender configurar unas mayorías y minorías parlamentarias sólidas y delimitadas la normativa electoral complicó significativamente todo el proceso. Mediante la concentración del voto se pretendía evitar la fragmentación de los partidos, lo que dio lugar a las candidaturas mixtas. Figurar en una misma candidatura podía suponer alguna afinidad o voluntad de coincidencia,  pero poco más. Estar en una candidatura no implicaba compartir programa ni tampoco un apoyo parlamentario futuro. Por ello el resultado fue cuando menos variopinto.

(Al final las listas reflejaban el mercadeo político resultado de las negociaciones y conversaciones entre los partidos y el Presidente. Gil Robles incorporó en una de las candidaturas a José Antonio Primo de Rivera, para librarlo de la cárcel. Similar hicieron los partidos de la izquierda para evitar las condenas del 34. De todo ello se ponía en antecedentes al Presidente. Las transacciones fueron habituales también durante el escrutinio de los votos).

El sistema funcionaba a dos vueltas, Para la obtención del Acta de Diputado se necesita un mínimo del 40% de los sufragios. Los candidatos que queden por debajo del 40% se quedan fuera.  Las listas son abiertas y las candidaturas pueden ser mixtas, con agrupaciones diferentes en cada provincia, teniendo en cuenta que un mismo candidato puede presentarse por varias.

Si en una circunscripción ninguna lista alcanza el 40% en la primera vuelta  se repite el proceso, si bien solo pueden volver a presentarse los que hayan quedado por encima del 8%. Sin embargo se pueden presentar candidatos nuevos. 

*** MAYORIA Y MINORIA. La agrupación del voto debe confluir en una Mayoría y otra Minoría parlamentarias sólidas.

En la práctica carece de sentido el esfuerzo de presentarse en solitario para luego quedar por debajo del 40%, por lo que se hacían numerosas combinaciones de partidos más o menos afines a fin de concentrar votos y escaños. Un mismo candidato se podía presentar en varios distritos y tiraba de votos. Efectuado el sufragio los escaños se asignan a los partidos políticos, premiando al mayoritario (Mayoría) y, en menor grado, a la Minoría; a ambas se les reconoce un estatus especial.

**** PAPEL DE LOS GOBERNADORES EN EL PROCESO ELECTORAL. En este proceso tan complejo, para las necesarias garantías jurídicas y administrativas se asigna la responsabilidad logística y de orden público a los gobernadores civiles. Ellos autorizan o prohíben mítines y actos de campaña, clausuran sedes de partidos, mandan a la fuerza pública a una Mesa para garantizar el proceso de votación o para detener a candidatos o simpatizantes por alteración del orden público o, al contrario, protegerlos en caso necesario. Termina en el apoyo logístico y policial necesario para la recogida en las Colegios Electorales y entrega final de las Actas ante la Junta Electoral y la Mesa Provisional de Las Cortes.

***** INTERLOCUCION CON EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA. Previamente los partidos sondearán la disposición del Presidente en evitación de complicaciones posteriores y con el objeto de cerrar con los menores problemas las listas dentro de la brevedad del período electoral. 

Evidentemente se trata de un pasteleo que va más allá de la propia dinámica política y constitucional. Quizás no buscado inicialmente pero que se consolidó en el tiempo. La intervención presidencial pretendía armonizar la participación de los partidos para dar una imagen de coherencia y unidad republicanas; pero el procedimiento llenó de cadáveres la escena.  

Porque al final, el Presidente de la República, dentro de sus prerrogativas y mediando las consultas que considere oportunas, es quien designará al Jefe del Gobierno (Presidente del Consejo), independientemente de los resultados electorales. Eso sí, con los apoyos circunstanciales que recoja. (Alcalá Zamora vetó siempre al derechista Gil Robles en la Jefatura del Gobierno a pesar de contar con mayorías suficientes). Y los partidos tampoco quieren someterse a un proceso electoral, tan engorroso, para nada. Todos buscan acuerdos. Las diferencias que queden se resolverán por otros medios.

En esta cochura a fuego lento se cocinarán las expectativas de los partidos junto con las preferencias del Presidente. En una dinámica que no dejó sitio para la expresión de valores democráticos republicanos ni independencia de criterios. Al final se impondrá el ruido de la calle por encima del procedimiento del sufragio.

La utilización y combinación de los elementos anteriores por los partidos y los políticos, atribuyéndose la interpretación del Interés General y utilizando los medios Públicos para sus propios fines, llevó a La República a una callejón del que no pudo salir. Y no solo por propia incapacidad si no por que las perentorias  circunstancias internacionales fueron otras.

3. Entorno internacional

A nivel externo cobra importancia la coyuntura internacional derivada del triunfo de la revolución sovietista, en el marco de la III Internacional. Seguida de la ascensión de Hitler y del nazismo en Alemania, con sus agresivas políticas hegemónicas de anexión.  Ambos, Hitler y Stalin, se enfrentarán (y se asociarán) por el dominio de Europa.  La precipitación de acontecimientos, de crispación dialéctica primero y la sucesión de hechos de violencia desatada después, junto con la ausencia de contrapesos democráticos a nivel europeo, definirán el periodo.

Y este escenario es el que va a acelerar y subordinar de modo decisivo el clima social y político de la República.

SEGUNDA PARTE: EL CENTRO DERECHA DESALOJA A LA IZQUIERDA (diciembre de 1933 a febrero de 1936).

* EL BIENIO DE CENTRO DERECHA, REACCIÓN A LA LEGISLATURA DE IZQUIERDAS. Los Gobiernos de la primera legislatura, de izquierdas, encontraron muchos problemas a la hora de aplicar su programa y no fue el menor de ellos salvar las fuertes discrepancias entre los Partidos que los sustentaban. El período estuvo marcado por sucesos graves y fuertes tensiones que erosionaron la imagen de esos gobiernos. El caso es que cuando el 9 de octubre de 1933 Alcalá- Zamora disuelve las primeras Cortes de la República, en las elecciones que siguen obtiene mayoría el centro y la derecha.

Los gobiernos de esta 2ª legislatura, conforme a su programa, corrigen las políticas llevadas a cabo en la anterior lo que desencadena la furia de los partidos de izquierdas. Sus políticas, sus cohabitaciones, dieron lugar a cortos episodios de  “placidez republicana”. También en este período hay episodios dramáticos que conmocionan y dividen a la opinión pública. Como hemos visto este intenso clima emocional, que en la calle tiene fiel resonancia, es una constante, no solo atribuible al período republicano. 

(No había televisión ni redes sociales. En la calle era donde de inmediato rebotaban las noticias o los rumores; en los casinos y en las tabernas). 

En la izquierda obrera aflora una división entre los más radicales, que pretenden directamente acabar con la democracia representativa (y por lo tanto la aniquilación del contrario y liquidar la República burguesa), y otros más diletantes que dicen respetar los valores constitucionales y a la vez, simbólicamente, asumen el discurso de la dictadura del proletariado. Con todo, es una línea que no impide  posicionarse en un lado u otro según el momento.

Y en octubre de 1934 socialistas y anarquistas se sublevan en toda España contra el Gobierno y proclaman la huelga general revolucionaria. Revolución que únicamente se consolida en Asturias. La represión que lleva a cabo el Gobierno para someterla fue muy fuerte así como las sanciones penales y administrativas que se sucedieron.

(Algún historiador señala el fin de la República -tal como se idea inicialmente- en esta explosión revolucionaria -y la represión posterior- como reacción a las políticas de derechas, a su vez como reacción a la primera legislatura republicana de izquierdas).

** EL BIENIO DE CENTRO DERECHA Y LA CORRUPCIÓN. Los gobiernos del partido gobernante Republicano Radical de Lerroux y afines, se emplearon, conforme su programa electoral, en desmontar la legislación y políticas llevadas a cabo por la izquierda en el período anterior.

Pero estos partidos gobernantes se ven salpicados por fuertes escándalos de corrupción protagonizados por alguno de sus miembros, en particular por el Presidente (Jefe del Gobierno) Don Alejadro Lerroux. Que el centro derecha ya nadase en la corrupción no nos sorprende. El caso es que las elecciones las había ganado la CEDA (derecha pura) y que el Presidente de la República-que no quería que el barco republicano luego del período izquierdista cambiase tan drásticamente de rumbo, y que se lo pudieran reprochar a él- le dio el gobierno al PARTIDO RADICAL REPUBLICANO (centro derecha). El Presidente de la República ejerció la TUTELA o ARBITRAJE que, como vimos, le otorgaba la Constitución; y al pretender un mal menor iba sembrando de piedras el camino republicano.

Junto con la Revolución en Asturias y la represión que se aplicó, la corrupción vino a hacer el ambiente político y en la calle irrespirables. Las crisis de gobiernos se repetían y la CEDA (derecha) ya no estaba por la labor de continuar apoyando en el Parlamento a los RADICALES corruptos de Lerroux que, recordemos una vez más,  gobernaban por disposición del Presidente Don Niceto.

A estas alturas, con el patio político enrarecido por los episodios de corrupción, las consecuencias de las medidas judiciales y administrativas tomadas en la represión de la revolución en Asturias son puestas en entredicho por las izquierdas que manifiestan ser víctimas de una persecución de fascistas corruptos.

*** TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN A DON NICETO. Por otra parte ya es sabido que Gil Robles, que dispone de una amplia mayoría parlamentaria y está muy quemado con Alcalá Zamora por vetarle el acceso al Gobierno, está esperando la ocasión para tumbar a Don Niceto. Algo con lo que están de acuerdo todos a pesar de aparentar no estar nunca de acuerdo en nada.

La tormenta se acerca. A finales de 1935 la profunda crisis del Partido Radical en el Gobierno -por la corrupción, y al que ha puesto Don Niceto- impide hacer frente con la suficiente solvencia moral a la avalancha de sentencias, condenas e inhabilitaciones que afectan a la izquierda que participó en el golpe de Asturias del 34 así como a las manifestaciones y protestas en la calle

El acercamiento por lo tanto de la izquierda republicana hacia la izquierda obrera más radical es evidente y no puede ser de otra forma. Vemos pues que el centro de gravedad ideológico de la República está muy escorado a posiciones de izquierda radical -más o menos simbólicas en la izquierda republicana; más o menos sovietistas en la izquierda obrera– y manifiesta ser víctima de la derecha fascista (ahora sí) y pide venganza. 

El centro derecha de los Radicales de Lerroux totalmente fuera de juego. La derecha de Gil Robles (CEDA) impotente, se niega a seguir dando dar su apoyo al gobierno corrupto y desprestigiado. Y más sabiendo que tiene vetado el acceso al Gobierno.

Renovación Española (Calvo Sotelo), el Partido Agrario y demás partidos de la Derecha esperando a verlas venir.

En esta situación, en breve, se desatará la tormenta perfecta de la mano del Presidente de la II República D. Niceto Alcalá- Zamora, abogado, católico y monárquico (por este orden).

*** EL BIENIO DE CENTRO DERECHA Y LA PLACIDEZ REPUBLICANA.  Fue una época compleja, de contrastes. También fue una época bizarra en la que los rumores (como en la monarquía anterior) movilizaban a la multitud y la calle se conmocionaba. La modernidad ya había aparecido por algún sitio pero el casticismo seguía muy arraigado.

Viene a cuento para que no nos quedemos con una visión simplista como consecuencia de las apretadas notas anteriores. A la última parte de la monarquía, a pesar de la bonanza económica que supuso la Dictadura de Primo de Rivera,  le correspondió una sociedad civil viejuna, acomplejada por su incapacidad de regenerarse ni de quitarse de encima la costra de caciquismo. Por eso, sobre todo en las ciudades, el deseo de cambio, de modernidad civil, fue notable. Y para eso, creo, vino la República.

Coincidieron una República ilusionada, pequeño burguesa y algo moderna a la par que otra también ilusionada, militante y agresiva. En esta polarización se sacudía su centro de gravedad emocional e ideológico. Sobre todo en ambientes urbanos “la gente” pudo vivir momentos de placidez republicana, satisfechos de dejar atrás la casposa sociedad anterior (cuando fuera casposa).

Tenían a su favor el tirón económico que supuso la GMI con las obras públicas que dejó en marcha Primo de Rivera. Durante la República se concluyeron muchos proyectos iniciados en el Directorio. (Concretamente, en Valencia el centro de la ciudad moderna se ejecutó en el bienio de centro derecha, “bienio negro“, como lo llamaba la izquierda).

Este legado corresponde significativamente a grupos mestizos republicanos de centro derecha y centro, que al final serían barridos por los escándalos de corrupción. Eran partidos entre los que alguno se decía de izquierdas, o nacionalistas, pero que en realidad lo eran poco. Chapaprieta, Blasco Ibáñez, Lerroux, Ricardo Samper, de perfil republicano moderado, de izquierdas sin serlo, populistas moderados, nacionalistas sin serlo… y, cuando gobernaron, a su alrededor se movió un vivero de personajes y grupos, a menudo de perfil bajo, pero que promocionó una sociedad comerciante y creativa; de clases medias y tolerante. Ni que decir tiene que fueron arrinconados por sus propios pecados sociales y que con la radicalización que sacudió a la República (y a toda España) no les quedó espacio ni para respirar. Desaparecidos como partidos políticos a raíz de las elecciones de febrero de 1936 sus integrantes tuvieron diversas peripecias personales.

Y NO NOS PERDAMOS LA ENTREGA SIGUIENTE, Y FINAL: 3/ 3 DON NICETO TIENE UN PLAN.

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