PARA COMPRENDER LA II REPUBLICA. LO QUE NO TE CONTARON (1.11.2017)

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1. ANTES DE SEGUIR ACLAREMOS LAS DIFERENCIAS

MARIANA

 

Existieron grandes discrepancias, de clase, ideológicas, programáticas… entre los grupos que conformaron el proyecto republicano. Esas diferencias no impidieron la vigorosa vida política ni tampoco que en los momentos difíciles se presentasen ante la opinión pública unidos como una piña.

En la Izquierda encontramos una singularidad; el patrón cultural que alimentaba la vida de los partidos no era el mismo. Unos venían de la tradición política de las democracias occidentales (partidos republicanos de izquierda) mientras que la izquierda obrera seguía las pautas del movimiento aglutinado en torno a las Internacionales Socialistas.  

Esas diferencias supusieron, al ser soslayadas o evitadas, un condicionamiento en el desarrollo del nuevo Régimen. La cultura política no era la misma. 

Para unos, con la proclamación y el desarrollo de la república España alcanzaría a ser un Estado democrático moderno.

Para los partidos obreros no era exactamente así. Se producía una exaltación de los símbolos, del proyecto, de la unidad frente a los enemigos de la república. Y si bien es cierto que no había una posición contraria a la Constitución mantuvieron una fuerte ambigüedad, lo que les permitía rechazar lo que considerasen inconveniente, según el momento.

Esta actitud ha dado lugar a muchos problemas. Uno de ellos es la dificultad de identificar posicionamientos políticos. Por eso afirmaciones del tipo, “en 1936 con la llegada del Frente Popular se produjo la ruptura con la constitución… ”, son retóricas. Aunque la simbología republicana les permitiese presentarse unidos junto al resto de partidos, hacía tiempo que el proyecto había dejado de ser el referente para lograr sus objetivos.

A las lecturas sobre la época les es imposible sustraerse a esta limitación y, en parte, de ahí viene la complejidad del período: su agobiante dualidad y ambigüedad.

Las diferencias, pues, además de clase o programáticas, por decirlo de alguna manera serán culturales. La izquierda obrera desde los inicios mantuvo su mitología de combate y su compleja estructura simbólica a salvo de la contaminación con la realidad.

Por contra los partidos republicanos procedían de la retórica parlamentaria del xix, desarrollada a partir de las respectivas matrices nacionales. El advenimiento de la República implicó la renovación, sin perjuicio de que continuasen singularmente modos y oratorias de la época anterior. Su ámbito está en el desarrollo del marco jurídico de la Arquitectura constitucional del Estado; según el modelo de las democracias representativas de Occidente .

No va a ser igual en la izquierda obrera. Su puesta en escena, más que en la actividad parlamentaria, estaba en la calle, en la actividad sindical y con un discurso de fácil difusión.

Proyectaban el potente imaginario (socialista, anarquista) construido a partir de la internacionalización de la lucha de clases y el triunfo de la Revolución proletaria Rusa.
Este imaginario que se desenvuelve en espacios simbólicos y -al contrario del desarrollo jurídico de las democracias representativas- se nutre, a partir de sus mitos iniciales, de paraísos y dictaduras del proletariado, totalitarismo, pacifismo, igualdad, revanchismo y destrucción del orden jurídico… Y va acompañado de símbolos, carteles, canciones, uniformes, desfiles y –dependiendo de la aceleración del contexto internacional- lucha, atentados, violencia, etc…

No se malinterprete (o sí). La Historia del xix y xx en el occidente europeo está llena de violencia y hay un reiterado recurso a ella. No es exclusivo de la izquierda. La cuestión está en que los partidos obreros cuestionan el orden jurídico al considerarlo burgués y sustituyen los mecanismos representativos por asambleas, consultas, manifestaciones (y con los populismos, referéndums) y, por supuesto en último extremo, la violencia.

A los partidos y organizaciones que integraron este bloque en ningún momento les pasó por la cabeza ni renunciar ni revisar esos esquemas simbólicos en función de las colusiones que se producían en el marco jurídico ni con la realidad social ni con la propia Constitución


LA LLEGADA DE LA REPUBLICA

A pesar de su corta existencia no hay una sola II República sino múltiples y contradictorias.
El periodo republicano fue breve (desde 14.04.1931 hasta poco más allá de julio de 1936) e irregular. Y en esa brevedad se produjeron numerosos sobresaltos, culminando en febrero de 1936 en la tormenta perfecta de la mano del Frente Popular.
También hubo pronunciamientos militares y cuarteladas, algo habitual en la monarquía alfonsina. Y los nacionalistas se emplearon a fondo desde su misma proclamación en torno a los reflujos habituales: descentralización, mayor autonomía e independencia.

(por contra el franquismo, duró 39 años y -si bien careció de representatividad democrática- evolucionó de forma coherente, iniciándose a finales de los años 50 un crecimiento sostenido hasta su extinción. En ese tiempo la Administración del Estado se modernizó, consolidándose una sociedad de clases medias que reventaría las estrechas costuras del Régimen)


LAS EXPECTATIVAS INICIALES
En su arranque, con la proclamación de la República se alcanza una tierra prometida de leche y miel. Lo cual es explicable tratándose de la salida que busca la parte más preparada de la sociedad española, exasperada con una monarquía desacreditada y atendiendo al clamor popular. Por otra parte adquiere protagonismo la clase trabajadora -fortalecida recientemente a partir de la bonanza económica con la I Guerra Mundial y el Directorio de Primo de Rivera- y que se mueve en el marco emocional y doctrinal de la Internacional Socialista y el anarquismo.
Su inicial declaración programática como una “República de Trabajadores“, en opinión de Salvador de Madariaga, resultó demagógica y de consecuencias negativas dada la deriva posterior del contexto internacional. A similar conclusión llega el nefasto Largo Caballero en sus memorias, ya en el exilio.
La República gozó de bellos y breves momentos. Alternó episodios convulsos con situaciones de libertad creadora. La vieja España de la monarquía antigua, con el poder en manos de los de siempre, se pensó superada. Los españoles dispondrían de un Estado democrático y moderno, lo que junto con el buen clima y la placidez que nos caracteriza, para algunos, parecería suficiente.

LA ESPAÑA QUE HEREDÓ LA REPUBLICA
La República se encontró con una acumulación de cuestiones de calado derivadas de históricos desequilibrios sociales así como con las exigencias de modernización que no habían sido atendidas por el anterior Régimen.
Pervivencia de patrones sociales anacrónicos (caciquismo, Administración arcaica, injerencia de la Iglesia en la vida ordinaria, clientelismo); atraso rural con bolsas de población en régimen de casi servidumbre; la Instrucción y la Sanidad públicas prácticamente inexistentes. Y sin olvidar la influencia del Ejército en la política (de la mano del rey).
Por otra parte, a partir de la bonanza económica con la I Guerra Mundial y el Directorio de Primo de Rivera, el fortalecimiento de las organizaciones obreras se hizo presente, junto con el clima de reivindicaciones y agitación callejera.
La República se piensa capaz de solucionar estos problemas, para los que la Monarquía no supo ni quiso dar solución.

EL ENTORNO INTERNACIONAL EVOLUCIONABA RÁPIDAMENTE
A nivel externo cobra importancia la coyuntura internacional derivada del triunfo de la revolución sovietista, en el marco de la III Internacional. Seguida de la ascensión de Hitler y el nazismo en Alemania, con sus agresivas políticas hegemónicas. Este escenario va a acelerar y subordinar el clima social y político.
Hitler y Stalin, se enfrentarán (y se asociarán) por el dominio de Europa. La precipitación de acontecimientos, de crispación dialéctica primero y la sucesión de hechos de violencia desatada después, ante la inhibición de las democracias europeas, definirán el periodo.
La querencia de los partidos de la izquierda obrera (en la dialéctica, en la simbología, en la exaltación) hacia la URSS fue determinante. Al final triunfaron las tesis de los sectores más proclives dentro del PSOE (Largo Caballero) que llevó a la República inevitablemente a su subordinación a la URSS.
Y este escenario, iniciada la Guerra Civil, es el que definirá el clima emocional y político de la agonía de la República.


A continuación puedes seguir leyendo, clicando en los siguientes capítulos:
2 DE CÓMO SE ORGANIZÓ CLICAR AQUÍ (8 minutos)
3 LOS ERRORES DE LA REPUBLICA CLICAR AQUÍ (4 minutos)
4 LA CULTURA POLÍTICA CLICAR AQUÍ (4 minutos)
5 LOS PASTELEOS DE DON NICE CLICAR AQUÍ (7 minutos)
6 TODO ACABA EN EL 36 CLICAR AQUÍ (4 minutos)
7 LA REVOLUCIÓN CLICAR AQUÍ (4 minutos)
8 ¿FRACASÓ LA REPÚBLICA? CLICAR AQUÍ (9 minutos)
9 MI REPÚBLICA CLICAR AQUÍ (7 minutos)

No te los pierdas esta información apasionante sobre nuestro período más controvertido del s. XX!

 

2 pensamientos en “PARA COMPRENDER LA II REPUBLICA. LO QUE NO TE CONTARON (1.11.2017)

  1. Manzaneque Autor

    La II República es una etapa muy compleja, como los períodos que se inician con la Restauración canovista o con la Constitución del 78.
    A diferencia de las sociedades anglosajonas, la política (y los políticos) siempre por detrás de la sociedad.
    Un saludo.

  2. Pilar Sancho

    Un punto de vista de la historia moderna muy interesante. Ya sabemos que la Historia, como la Verdad, tiene muchos ángulos. El que da vida el autor, es muy sugestivo.

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