Podemos? (29.08.14)

Con la que está cayendo -peor, evitando que caiga- no creo que haya que condenar a la formación política más allá de consideraciones  personales anticipatorias. PODEMOS ha concretado un discurso que señala los males del sistema político español. Otros también lo han denunciado (minorías extractivas -César Molinas-  mejor conceptualizado y con mayor anticipación) pero no con la eficacia de aquellos. Continúa leyendo Podemos? (29.08.14)

6 MI REPUBLICA

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En MI REPÚBLICA recojo en unas notas mis impresiones más personales y patosas del periodo.

– no pude terminar “La Guerra Civil española” de Thomas. Aparte de la lista de paseíllos y desmanes variados -que si no fueran trágicos serían chuscos- la conclusión que se saca con su lectura es que la República tenía ya un problema, al margen de la sublevación militar.
Hay episodios, como el de Pablo Cassals y los anarquistas que se lo llevaron, que retrata nítidamente el periodo.
Años más tarde se ha documentado (dicho por el propio Thomas) que el editor –Martínez Guerricabeitia (Ruedo Ibérico)- distorsionó y ocultó datos significativos del original inglés para favorecer la versión frentepopulista. Esta práctica se ha hecho norma y ha contribuido a instaurar un “relato republicano” desde la mitificación y la idealización.

– en opinión de Clara Campoamor, el gran error de la República fue radicalizarse en torno a la sublevación militar -y entregar armas a las Milicias Populares- con lo que marcó un punto sin retorno.

– nacido en el siglo pasado, desde pequeño pude hablar de lo ocurrido con personas de mi entorno. Recuerdo las referencias de mi madre al periodo de la “revolución” en 1936, que no se correspondían con lo que dábamos en el colegio.
Algunos conocidos que venían por casa recordaban hastiados lo que fue el hundimiento del frente de Aragón y el regreso a pie en condiciones penosas, con los pertrechos abandonados y los mandos huidos.
Por último en el 62 en un viaje al sur Francia en una excursión a una ermita abandonada entre pinos mediterráneos, me impresionó en Lorgues la ermita de Saint Férreol con pintadas en español en las paredes. Eran lamentos de refugiados españoles maldiciéndose y sintiéndose engañados por todo lo que habían pasado y vivido en la guerra.

– está claro que el franquismo se equivocó echando un manto de silencio sobre lo ocurrido (cuanta menos información mejor). Poniendo a todos en el mismo saco (a la República y a los republicanos, masonesjudíosmarxistas, en la expresión de la época) nos privó de la lucidez de juicio sobre el periodo.
Cuando, a partir de los 60 fueron regresando los exiliados se puede imaginar el asombro de algunos al comprobar que tenían un folio en blanco para contar su versión. Y vaya que lo hicieron.
El problema es que a partir de esta carencia se construyó el relato republicano de “izquierdas”, sobre el insuficiente relato franquista. Ambos constructos se refuerzan. El franquismo buscaba la ignorancia sobre el período. El relato “de izquierdas” se edifica sobre esa ignorancia y la mantiene.

– La República que perdimos
A la última parte de la monarquía, a pesar de la bonanza económica que supuso la Dictadura de Primo de Rivera, le correspondió una sociedad civil viejuna, acomplejada por su incapacidad de regenerarse ni de quitarse de encima la costra de caciquismo. Por eso, sobre todo en las ciudades, el deseo de cambio, de modernidad civil, fue notable. Y para eso, creo, vino la República.
Coincidieron una República ilusionada, pequeño burguesa y algo moderna a la par que otra también ilusionada, militante y más agresiva. En esta polarización se sacudía su centro de gravedad emocional e ideológico.
Sobre todo en ambientes urbanos “la gente” pudo vivir momentos de placidez republicana, satisfechos de dejar atrás la casposa sociedad anterior (cuando fuera casposa).
Tenían a su favor el tirón económico que supuso la GMI con las obras públicas que dejó en marcha Primo de Rivera. Durante la República se concluyeron muchos proyectos iniciados en el Directorio. (Concretamente, en Valencia el centro de la ciudad moderna se ejecutó en el bienio de centro derecha, “bienio negro”, como lo llama la izquierda).
Este legado corresponde significativamente a grupos mestizos republicanos de centro derecha, centro y centro izquierda, que al final serán barridos por los escándalos de corrupción. Eran partidos entre los que alguno se decía de izquierdas, o nacionalistas, pero que en realidad lo eran poco. Chapaprieta, Blasco Ibáñez, Lerroux, Ricardo Samper, de perfil republicano moderado, de izquierdas sin serlo, populistas moderados, nacionalistas sin serlo… y, cuando gobernaron, a su alrededor se movió un vivero de personajes y grupos, a menudo de perfil bajo, pero que promocionó una sociedad comerciante y creativa; de clases medias y tolerante. Ni que decir tiene que fueron arrinconados por sus propios pecados sociales y que con la radicalización que sacudió a la República (España entera) no les quedó espacio ni para respirar. Desaparecidos como partidos políticos a raíz de las elecciones de febrero de 1936 sus integrantes tuvieron diversas peripecias personales.
Hay que tener en cuenta que tanto en el periodo republicano como en el franquismo (primera época) la represión fue intensa, continuada y diversa.
Se produce un efecto que es la “expulsión” de la historia de aquellos grupos e individuos, que resultaron ser víctimas de unos y otros. Lo que hoy en día se viene a llamar “daños colaterales”.
El franquismo también ganaba con esta mixtificación. Al final sus enemigos eran abstracciones: comunismo internacional, la masonería o los judíos (en el periodo que Hitler estaba vigente), lo que le permitía anatemas globales sin descender al detalle.
El republicanismo pequeño burgués, el blasquismo, el populismo lerrouxista, los cedistas… todos estos desaparecerán del relato; y si aparecen lo será como extravagancia.
Hay numerosos ejemplos de gente perseguida por unos y otros. Como Don Melquíadez Álvarez político republicano asesinado por sospechas de desafección a la república. O el escritor Don Pedro Muñoz Seca encarcelado en la monarquía y asesinado en Paracuellos. O Besteiro o Clara Campoamor… y tantos y tantos otros. Cada uno con su particularidad o su anécdota trágica.
En otro orden está también la represión del anarquismo y de los grupos comunistas contrarios a la ortodoxia.
Un imaginario republicano (estereotipado), libertario, liberal, populista, naturista, festivo es sustituido por el que conocemos: militante, radical, agrio, y que desfila armado.

– reconociendo que fue periodo complejo y convulso, la República tuvo sus momentos brillantes con un horizonte de esplendor propio.

– por último, resaltar que La República fue española y castiza y que en su imaginario se alojaba toda la diversidad territorial sin menoscabo de su fuerte arraigo como Nación (independientemente de movimientos políticos nacionalistas que no tenían proyección más allá de la vida de sus partidos). Algo que se ha perdido con el actual Estado Autonómico.
Estos comentarios personales, originalísimos y políticamente incorrectos, son el resultado de lecturas a lo largo de años y recogen también los testimonios directos de personas a las que les tocó vivir aquella experiencia.

5 ¿FRACASÓ LA REPÚBLICA?

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Hemos visto las expectativas que acompañaron el advenimiento de la República, la España que heredó y el escenario internacional. También cómo se organizó y los errores en su defectuosa Arquitectura constitucional.
Sabemos de su dramático final. Poco más. El tema desata pasiones y la II República se refugia en sus mitos protectores.
Lo repito, ¿por qué fracasó La República?
Veamos en detalle.

FRACASÓ EL ESTADO
Que la República fracasó es evidente. Otra cosa es que se quiera enmascarar el fracaso en la teoría de la conspiración; con la sublevación militar o en la falta de apoyos internacionales.
En cualquier caso, fracasaron sus políticas?, fracasaron sus gobiernos?
Cuando en mayo de 1936 accede, como accede, el gobierno del Frente Popular hacía tiempo que no había consenso constitucional ni estabilidad social. La opción revolucionaria (que implicó la muerte definitiva del proyecto republicano) buscó agarrarse a un clavo ardiendo, con trampa. La euforia por una URSS que arrasaría al capitalismo era el imaginario dominante y de paso les aseguraba en el poder.
Por otra parte la sublevación militar, si bien al principio fue utilizada para dar una sensación de revancha (a por ellos!) y unidad, conforme aumentó la dinámica militar y absorbía más recursos, se convirtió en una losa. La única opción plausible fue la que se siguió: prolongar la guerra conforme a los intereses geoestratégicos de la Unión Soviética.
La Republica ya no era recuperable. No quedaban instituciones del Estado y la poca (y meritoria) Administración Local que funcionaba era testimonial y estaba tomada por los comités y milicias populares.

TODOS LOS FRACASOS SON UNO SOLO
Varios elementos dieron al traste, desde su arranque, con esa República ideada, de fugaces destellos.
A continuación repasamos la lista de condicionantes, de obstáculos que, a nuestro criterio, no pudo superar.

1. LAS PROFUNDAS DIFERENCIAS RESPECTO AL PROYECTO REPUBLICANO
Las profundas y variadas diferencias entre los diversos grupos dieron lugar a continuos recelos, envenenando la vida política, sin perjuicio de que bajo mano se mantuviesen contactos, o se llegase a acuerdos políticos o existiesen relaciones personales significativas.
Dentro de los partidos obreros hubo sectores que se integraron en la República únicamente de forma simbólica y otros que acataron la Constitución según circunstancias. A raíz de la ruptura en 1937 del Frente Popular con la Derecha –al considerarla fascista- a continuación se abrieron vías de contacto oficioso entre Prieto y Gil Robles.
Esta dualidad, estas corrientes de superficie sobre otras subterráneas, fue constante. Por eso hay que coger con pinzas los testimonios parciales en los artículos de historia o en la Wikipedia.
El constructo “enemigo político” iba modificándose circunstancialmente: republicanos frente a no republicanos o monárquicos; derecha – izquierda; también los nacionalistas, obreros – capitalistas, meapilas – come curas; fascistas – rojos; cabrón – hijo de puta; terminando en las tapias de los cementerios o en una cuneta.

2. LA ERRÓNEA ARQUITECTURA CONSTITUCIONAL
Como hemos visto, y para evitar salidas de curva, se reconoció al Presidente una capacidad de arbitraje o tutela. Funciones que al no desarrollarse jurídicamente quedaron en una nebulosa. Nebulosa que administró Don Niceto desde la moderación.
Al usar de forma ordinaria sus facultades su presencia impregnaba la vida política introduciendo un bucle de distorsión en la acción de los gobiernos y en la vida parlamentaria.

3. LA FÉRREA LEY ELECTORAL
Pensando que -mediante unos robustos grupos parlamentarios y la formación de una Mayoría/ Minoría parlamentarias la República dispondría de mayor estabilidad, la Ley Electoral buscó la concentración del voto.
Pero con eso, además de radicalizar (DERECHA/ IZQUIERDA) los resultados electorales, reforzó la tutela presidencial, dado que los resultados que se obtenían en las urnas precisaban algún tipo de armonización consensuada. Y Don Niceto controlaba.
La Ley dio lugar a una dinámica corporativa (entre partidos) de “armonización” de los resultados electorales. Mediante acuerdos se “pulía” el recuento final para la determinación de la Mayoría. La competencia del escrutinio electoral correspondía a la Mesa de las Cortes, no a los jueces como hoy en día. El mecanismo en sí no era malo pues se hacía con el consenso de los grupos y sin modificar el cuenteo de los votos. Fue anacrónico y a la larga perjudicial.
Al soslayar el desarrollo jurídico del encaje de las Instituciones en el funcionamiento de la república se desvalorizaron los procedimientos democráticos. Los perdedores siempre podían sentirse perjudicados e interpretar que los resultados podían haber sido otros. Que es lo que pasó.

4. LA DEPENDENCIA (EMOCIONAL) DE LOS PARTIDOS DE LA IZQUIERDA OBRERA
Los partidos obreros se encuadran en contexto ideológico de la III Internacional, junto con los anarquistas, en el imaginario característico de la época, lejos pues de cualquier tentación de modernidad. Mantuvo la tradición en la que históricamente se desenvolvió durante el XIX y principios de XX. Por lo tanto su relación con la constitución republicana oscilaba en función de los calentones emocionales de carácter simbólico (situación internacional, ambiente en la calle, grandes acontecimientos… ).
Por eso, como señala Clara Campoamor, la decisión de Gobierno republicano de entregar armas a las Milicias Populares (entregar armas al Pueblo) fue una decisión mal sopesada pues no dejó alternativa al ejército sublevado.
Al poco, la dinámica y el peso de la guerra, junto con los cambios en los escenarios europeos petaron el proyecto republicano.
En septiembre 1936 la república se vincula materialmente a los intereses de la Unión Soviética, pero hacía tiempo que había perdido la referencia interna de la sociedad española y de la legalidad republicana.
La querencia de los partidos de la izquierda obrera (en la dialéctica, en la simbología, en la exaltación) hacia la URSS fue determinante pero no ya no podía ser de otro modo. Al final triunfaron las tesis de los sectores más proclives dentro del PSOE (Largo Caballero) produciéndose una aproximación al PC y a la URSS creyendo en el inmediato triunfo internacional del comunismo.

5. EL ASCENSO DE HITLER Y STALIN AL PRIMER PLANO DEL FRÁGIL ESCENARIO EUROPEO
Cobra importancia la coyuntura internacional derivada del triunfo de la revolución sovietista, en el marco de la III Internacional. Seguida de la ascensión de Hitler y el nazismo en Alemania, con sus agresivas políticas hegemónicas de anexión. Este escenario va a acelerar y subordinar el clima social y político de la República.
Hitler y Stalin, se enfrentarán (y se asociarán) por el dominio de Europa. La precipitación de acontecimientos, de crispación dialéctica primero y la sucesión de hechos de violencia desatada después, junto con la ausencia de contrapesos democráticos a nivel europeo, definirán el periodo.
Y este escenario es el que va a determinar el clima emocional y político de la agonía republicana.

QUINTA PARTE: POR QUÉ COÑO FRACASÓ LA REPÚBLICA? (Qué coño es la UDEF?)
Vale, ante la insistencia no me queda más que responder.
Al no ser capaz de dar solución a los problemas que se le presentaron acabó descarrilando el proyecto histórico, genuino, de la II República española.

Contésteme de una vez, POR QUÉ COÑO FRACASÓ LA REPÚBLICA?
Por las profundas divergencias, de más calado que lo que se quiso ver, entre los grupos que constituían el cogollo republicano. Las diferencias sobre los fines, las reformas o las urgencias se suplían con fervientes adhesiones.
Por valorar erróneamente las soluciones que aplicó a los graves problemas que heredó. Creyó que sus actuaciones tendrían el resultado más favorable. Y porque las reformas se hicieron de golpe y forma tosca, mostrando escasa inteligencia.
Por obviar el desarrollo jurídico del edificio constitucional, posiblemente para no encarar las profundas diferencias entre los partidos y dentro de los mismos. Se suplió con una tutela presidencial que a la larga lo complicó todo.
Por acabar asimilando el plano simbólico (el imaginario, la retórica revolucionaria, emocional… ) de los partidos obreros. Se produjo el mestizaje cultural inverso.
Por las condiciones internacionales que fueron muy difíciles, y más con la torpeza exhibida por los republicanos.
Por la subordinación, en este contexto, a la URSS, lo que le supuso el abrazo del oso.


Y por último:

5 MI REPÚBLICA CLICAR AQUÍ (7 minutos)

Esperamos que estas notas te hayan servido!

4 LA REVOLUCIÓN

Aquellos acelerados años

Hemos significado la intensidad con que se vivió el período republicano. Intensidad que compartió con los últimos años de la monarquía pero, evidentemente, con diferente significación.

Don Niceto forzó los resultados de las legislativas de 1933 al encargar gobierno al populista D. Alejandro Lerroux, Emperador del Paralelo (Partido Republicano Popular) en lugar de al ganador de las elecciones (Gil Robles y su partido de derechas, la CEDA). Don Niceto satisfacía el papel armonizador que se le reconocía constitucionalmente. Buscaba suavizar el desagradable contraste que supondría dejar paso -tras el fuerte desgaste de los gobiernos de izquierdas- a una República gobernada por la derecha pura y dura y con ganas de desandar lo andado.

Por varios motivos. Uno, comprensible, evitar los bandazos en la trayectoria de gobierno y de reformas de la república. Otro, el temor a la posible reacción de los derrotados rechazando la legalidad republicana y derivando en enfrentamientos callejeros y violencia.

De ahí que optase, en un gesto de apaciguamiento, por el gobierno populista de “centro-izquierda” de Don Alejandro. Y los gobiernos de este período (que la izquierda denominó ilustrativamente “el bienio negro”) fueron los que tuvieron que sofocar en 1934, con una fuerte represión, el golpe de Estado de socialistas y anarquistas que se concretó en Asturias y Cataluña.

Cuando se convocan las vistas a raíz de los procesos penales y administrativos instruidos a raiz del sofocamnento de la Revolución estallan diversos escándalos de corrupción que afectan a los radicales en el Gobierno.

Cara a la opinión pública, y desde elementales criterios de honestidad pública- el Gobierno radical- populista está desacreditado moralmente para por una parte aplicar las fuertes sanciones administrativas adoptadas y deslegitimado políticamente ante la opinión pública para presentarse como referente moral ante las duras sentencias penales y llevarlas a término. 

Lógicamente las organizaciones de izquierdas capitalizan esta contradicción y la van a utilizar en todos los ámbitos en donde están presentes. Por lo tanto, desde el Parlamento, los gobiernos municipales y Autonomías, organizaciones sindicales y obreras, medios de opinión, agitprop político y, significativamente, la calle. Dialécticamente se van a retorcer los argumentos como viene siendo lo habitual y sin renunciar al componente emocional y a una fuerte puesta en escena. 

En estas circunstancias, tan complicadas, Don Niceto, una vez más, recurre a un subterfugio.

Por una parte el cartucho del gobierno populista que puso le ha fallado. Por otra ve en el horizonte la que se prepara por parte de los sectores políticos de la izquierda. Y en este situación la izquierda cívica (personalidades y partidos republicanos de izquierda) va ha hacer piña con las organizacionexs obreras.

Una observación. Hemos recreado insistentementa que Don Nicetoa pesar de la fuerte responsabilidad que se le asignó (velar por el amteniniento del rumbo de La República contra previsibles contrstiempos de amigos y enemigoa, estaba solo. Algomás que una personalidad independiente. Ni tenía grupo político de respaldo y por otra parte venía de una generación anterior. Estaba, pues, solo.

Pero esto no nos impide comprender que tanto Don Niceto como los republicanos, y en general los políticos de aquella época, eran políticos bregados.

Se habían formado en la reciente política española del xix y principios del xx (República, Amadeo de Saboya, Restauración canovista,Alfonso xii, Alfonso xiii y Primo de Rivera… es una sucesión de golpes, cuarteladas, pronunciamientos, adhesiones y revueltas en donde no eran infrecuentes los reajustes de bando y la exaltación

Conocían el percal y no se amilanaban con las dificultades. Por eso pusieron a alguien, Don Niceto, para que en los momentos de ruido mantuviese la orientación republicana. Que es lo que el hombre hizo. De algún modo la ambivalencia y la dualidad estaban asumidas. Dispusieron que el Presidente vigilaría para que la república mantuviese el rumbo y así ellos entregarse a sus frondas y conspiraciones. Tú pon orden mientras nosotros, es nuestra naturaleza, nos dedicamos a conspirar. Lo jurídico estaba menos desarrollado que lo simbólico.

De algún modo sus intervenciones anteriores fueron un fracaso y no contaba con las simpatías de derechas ni izquierdas. Pero creo que eso lo daba por descontado.

viendo las nubes negras que se formaban en el horizonte y dado que sus intervenciones anteriores (nombrar gobierno con partidos que no habían ganado las elecciones) no dieron el resultado esperado optó por una novedad.

Mediante un político de su confianza (Don Manuel Portela Valladares) improvi´so un nuevo partido político y dispuso para una nuevas elecciones legislativas en febrero del 36.